viernes, 27 de julio de 2012

El Hipnotizador de La Ribera (16)




En la sala, los pasos iban y venían, los murmullos se acentuaban.  Distinguí su voz del resto, la noté acercarse, acecharme tras la puerta... Entró, cerró tras de sí.  Su rostro seguía nublado en mi imaginación pero se fue haciendo nítido al arrimarse a la lámpara de gas.

    - ¿Señorita Fortuny? - preguntó el maldito a pesar de conocerme de sobras -.  Soy el Doctor Lambert y trataré de liberarla de su aflicción.  Relájese y deje la mente en blanco.  Observe el reloj, sígalo con la mirada... no deje de seguirlo... concéntrese en mi voz...

Despreciable vividor, amigo de rameras, protector del concubinato, destructor de la decencia, la risa, las buenas maneras.  Lo mataría, me juré allí mismo arrancarle la lengua si por un asomo la ponía a mi alcance y contemplar impasible su muerte lenta por desangramiento.  Le robaría la voz de la misma forma en que él había robado mis sueños.  Esos pensamientos oscuros ardían en mi cabeza pero no debía dejarme llevar por mi enojo y precipitarme o no habría salvación para mí, de allí iría directa a las manos de los loqueros.

Aparenté escuchar, mover los ojos.  Desobedecí deliberadamente esperando se confiara, que oyera lo que quisiera oír y escapar haciéndome pasar por ignorante para volver esa misma noche preparada para la venganza pero no conseguí evitar caer en trance.

    - Malena, ayer no viniste.  Te llamé con insistencia y no viniste.  No, no quiero saberlo.  Lo único que me importa es que podría perderte... y no pienso consentirlo. Se acabaron las esperas, no es necesario un marido para mejorar nuestra relación.  Si se dan cuenta, si preguntan, diremos que te lo has hecho tu misma, que te lesionaste con cualquier cosa.  Pobre loca ¿Quien iba a sospechar la verdad?

Prisionera de mi propio cuerpo, de nuevo me había convertido en una muñeca inerte sin capacidad para defenderme.  Tenía la esperanza de que no se atrevería a forzarme estando mis acompañantes en la sala.  Qué pronto acabó con mis ilusiones.

    - Deja que te ponga más cómoda y afloje tus ataduras.

Desabrochó mi camisa y desató el corsé con la habilidad de los mujeriegos.

    - Tan firmes y vírgenes...

Chupó los pezones con frenesí, agarrándome de mala manera los pechos y lastimándome pero no pude gritar ni quejarme.

    - Tendrás que prepararme un poco, así será más fácil para ambos.  Arrollídate y abre la boca.

...

2 comentarios:

  1. Continuará??? Cómo que continuará?!?!?!?!?!?!?!

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  2. Este doctor esta tan caliente que va cometer un error grave y lo van a descubrir o va dejar que Malena cobre su venganza, una muy sangrienta creo, por estar mas concentrado en los placeres carnales que en mantener su control mental sobre ella.

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