viernes, 6 de marzo de 2015

Vivir sin dios



Al igual que la gente de mi generación ha vivido dos mundos, el analógico y el digital, y se ha adaptado sin problemas a la nueva era, también hemos conocido dos Españas (incluso los que venimos de las grandes urbes): la España católica y la España demócrata.

Raro era el niño-a de mi época que no hiciera la primera comunión.  Algunos, presionados por sus compañeros y la costumbre, la hicimos ya casi en la adolescencia, otros pasaron de la catequesi pero se comieron la consagrada hostia y a otra cosa mariposa, pero no he conocido a nadie de mi edad que haya crecido libre de religión.  Ep, que yo no me bauticé hasta los doce años y eso ya era un fenómeno insólito, en realidad era un pecado inconfesable, para qué veáis  el cambio tan grande que ha realizado la sociedad española. Ha sido una evolución natural, nadie nos ha encañonado con una pistola y nos ha pedido por las buenas o por las malas que salgamos de la iglesia, no, simplemente nos hemos vuelto agnósticos y hemos relegado la fe para bodas y funerales.  Eso la mayoría pero somos un buen puñado los que abrazamos el ateísmo o el laicismo y vivimos sin dios, sin dios de ninguna clase.  Personalmente abandoné a Dios en mi mayoría de edad, cansada de depender del severo juicio de un dios para el que vivir ya era pecado.  Nadie negará que ser un buen cristiano es agotador, fastidioso y poco sano para la salud mental, sobretodo si se tiene tendencia a la obsesión y esas cosas.  Tampoco me acogí a otra creencia, para mí era mejor simplemente dejar de creer.

No es una opción fácil, dejar de creer, todo lo contrario a lo que se piensa.  Hay momentos difíciles en los que echas de menos poder juntar las manos y pedir el favor divino.  Debes afrontar los problemas sola, apechugar, llamarlo suerte cuando las cosas te van bien, llamarlo vida cuando sufres la pérdida de algo o alguien...  Siempre he comparado el ateísmo con hacerse adulto espiritualmente.  Ya no hay padre protector al que venirle con llantos, ruegos o exigencias, pero tampoco reprimendas, miedo a decepcionar y eso.  Eres sólo tú y tu lugar en el mundo.  "Crecer" es necesario, por el bien de la humanidad, yo lo veo así, pero también tiene algo de triste y es por eso que nunca he tratado de convencer a nadie para convertirse al ateísmo.  La religión es el consuelo de los pobres.  Sería injusto que tratara de robarles la esperanza de una vida mejor en el más allá.  Amén de otros aspectos positivos de la religión como el de aportar calor social y sentirte integrado en una comunidad.

Ahora bien, ante los acontecimientos actuales de sectas fanáticas amenazando a los estados democráticos, la primera idea que me viene a la cabeza es de que Dios es extremadamente peligroso para la humanidad.  Me parece, corrijanme los expertos, que ninguna religión monoteísta o poli pasaría la prueba de protección de los derechos humanos.  ¡Suspendidas todas!  No voy a entretenerme en listas detalladas de sus faltas contra la humanidad, pero poco o mucho todas pecan de fomentar el odio o la prepotencia contra algún sector de la sociedad.  Democracia y religión son incompatibles, por mucho que pretendamos juntarlas.  Está bien que la democracia diga que "hay libertad de culto", el problema es que no hay culto democrático.

Voy a poner el ejemplo de un documental muy impactante que vi anoche:  Ser gay en Rusia.

Aviso que contiene escenas que, aún censuradas, ponen los pelos de punta a cualquiera que viva en un país civilizado.  Y entiendo por civilizado cualquier país, rico o pobre, donde su constitución declare que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.  Que los rusos son homofóbicos ya lo sabemos, están a la cabeza de esa fobia con mucha diferencia de cualquier otro país europeo, pero una cosa es la discriminación silenciosa y otra la violenta.  Violencia de estado con todas sus letras, que se traduce en las calles en violencia civil.  Espeluznante.  Una profesora rusa entrevistada comparaba este fenómeno con el nazismo.  Estoy de acuerdo, el día menos pensado abrirán campos de concentración para homosexuales y entonces Europa se llevará las manos a la cabeza.

Y aquí entra de nuevo el problema religioso puesto que la Iglesia Ortodoxa Rusa está tomando cada vez más protagonismo entre la población extendiendo la idea de que la homosexualidad es lo mismo que la pedofilia y otros argumentos sacados de la manga que ya habíamos superado durante el siglo XX.  ¿Por qué esa necesidad de odio?

A veces pienso que es imposible, que la humanidad está condenada a la servidumbre de dioses bárbaros, dioses inventados por nosotros mismos.  ¡Qué locura, somos una especie enferma!  Otras soy más optimista y simplemente recuerdo que las cosas no pueden cambiar de una generación a otra que, aunque hemos adelantado muchísimo en el siglo pasado, siempre vamos dos pasitos pa'lante y uno pa'atrás, nunca recto hacia delante, ojalá.


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4 comentarios:

  1. El principal problemas de las religiones es que se creen dueños de la verdad absoluta y no admiten discusión o reproche, hay que convertir a los paganos a la verdadera fe,pero es que habiendo tantas religiones, ¿cuál es la "verdadera fe"?
    Es por eso que hace mucho que deje la religión, pero no la creencia de que hay algún ser superior.

    Hay que tolerar a los otros si es que queremos que nos toleren, no digo que toda la gente nos tomemos de las manos y lancemos flores cual comuna hippie porque eso si es imposible.

    P.d: El documental no se puede ver

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    1. He actualizado el link, a ver si ahora lo ves:
      http://www.rtve.es/television/20150225/documentos-ser-gay-rusia/1101902.shtml

      Pues sí, yo siempre he pensado que hay que respetar la fe ajena aunque no sea compartida, porque tan injusto es que traten de imponerte un dios como que te lo quieran quitar. El problema está cuando, bien dices, las religiones quieren tener la verdad universal y arremeten contra el resto. Si las religiones no tienen la capacidad de ser tolerantes, habría que cuestionarse si son aceptables en una sociedad democrática. ¿Es dios el futuro de la humanidad o es el mismo ser humano el que se gobernará? Todo un dilema que no creo que se resuelva en este siglo.

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    2. Al final he tenido que buscarlo en YouTube:
      https://www.youtube.com/watch?v=DVzQBZxUGk4

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  2. Me había olvidado de comentar que no pude ver el vídeo porque esta restringido para Ecuador.

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