martes, 7 de junio de 2011

Yo viví en un mundo sin Internet ni móviles


Ha llegado el momento de confesar que tengo más de 15 años. De hecho, cuando yo era quinceañera, los ordenadores todavía no funcionaban con Windows, por lo menos no la mayoría, sino a través de una consola de MS-DOS; los programas venían en disco "floppy" y tenías que enchufarlos a la máquina cada vez que los necesitabas porque los pobres PC's no tenían suficiente memoria; y no existían los teléfonos inalámbricos (muy raros). Internet y la telefonía móvil siquiera nos los imaginábamos.

Ahora lo que no me imagino es un mundo sin conexión...

Snif, snif... (¿Por qué lloras, Reinita?)... Hoy he perdido mi móvil ;_; y me he quedado triste y desganada. No siento su ligero peso en el bolso ni noto su barriguita al pasar la mano por el receptáculo. Mi bolso también está triste y vacio. Por añadidura, cuando voy por la calle no tengo manera de saber qué hora es. Destino cruel éste que me tiene incomunicada!!! Soy un bicho raro entre gente que recibe llamadas y mensajes, buaaaaaaaaaaaaa!!! Marciana prehistórica.

¿Y cómo he llegado a esta situación? La tragedia sucedió anoche, cuando le quité la batería a mi pequeñín para cargarla (la cargo con un cargador de baterías universal). De alguna manera, no lo dejé en el sitio habitual o, si lo hice, algo sucedió que lo movió de lugar. Esta mañana, ignorante de mí, me levanto tan féliz, desconecto la batería de la corriente y voy a colocarla cuando... ¿Y el móvil? ¿Dónde está el móvil? Como habréis podido suponer los un poco listos, no se puede localizar un móvil sin batería a través de la clásica llamada busca-móviles. Perdido solito en algún extraño lugar dentro de casa, desnudito y desprovisto de su energía. Y yo aquí anhelando su encuentro. ¡¡Mami te quiere!!

No sé, esto es muy duro. Esta misma tarde voy a iniciar la operación rescate y voy a poner la casa patas arriba hasta dar con él. Todo sería más fácil si simplemente tuviera que retroceder en mis pasos pero no vivo sola. Niño, gatos e incluso mi hermana, a la que estoy alojando durante el verano, pueden haber alterado el orden lógico de las cosas, sin querer, claro, por supuesto, sería muy injusto por mi parte comenzar a buscar criminales.

No quiero ponerme en lo peor pero, si no vuelve a mí, tendré que decidir entre cambiarme el número y tener móvil ya o pasar una temporada incomunicada hasta que me hagan una copia del PIN. Dios mío, después de más de ocho años con el mismo número, lo tengo tatuado en el corazón... sigh...

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