martes, 29 de noviembre de 2011

Un ratón en la oficina




Tenemos chica nueva en la oficina!!! O chico, no sé. Hasta el momento sólo he conseguido distinguir su forma rechoncha y el gris-marrón de su pelaje. Ni siquiera puedo estar segura que sea un ratón, va tan rápido que bien podría ser una cucaracha con abrigo =s

Creo que le gusto porque... me ronda cerca... ihhhhhhhhh!!! Mal no me cae, no pienso atizarle con la escoba. A los mamíferos me los como pero no me mancho las manos. Sí, vale, más de un vegetariano me estará llamando hipócrita. Prometo no comerme al ratón además de no matarle =P

Madre, qué susto me ha dado. ¿De dónde habrá salido la criaturita? Raras veces he visto un ratón vivo, la última vez hará 20 años en casa de mi abuela allá por la campiña de Pontevedra. Sabía que en Barcelona también habitan edificios antiguos y duermen dentro de los sofás pero en mi sótano, con mis dos gatos guardianes, jamás se ha atrevido a asomar los bigotes ninguno. En el fondo me hace ilusión tener compañero-a de curro, aunque sea un sin-papeles que no cotiza. Seguro que hacemos buenas migas y no se chiva de que leo mi correo en horario laboral ^^ Él no se chiva y yo tampoco diré nada de su existencia.

Ay, ahora lo oigo corretear, jeje... Ay... jeje... Me voy a pasar todo el invierno con pantalones. Ah, ya lo he visto!! Qué pequeñito!! No sé si llevarle queso mañana o abrirle la puerta para que se de un paseo.

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