martes, 13 de marzo de 2012

La fiesta pijama (8)


Día 2 - 03:35 horas


Se para cuando la tengo a un palmo de mi cara. Cierro los ojos porque de mirarla tan de cerca me bizquean y, sin saberlo, activo la señal. Con su aliento encima, ya no me atrevo a abrirlos. ¿Me va a comer la boca? Se limita a acariciarme con la mejilla, la nariz... Me gustaría preguntárselo pero no quiero herir sus sentimientos. Parece tan tierna y protectora que, de mostrarme yo más activo, tal vez la sorprenda y se sienta avergonzada. No entiendo qué espera de mí.

Ay, eso eran sus labios. Sí, sí que lo son. Me acarician y se alejan. Vuelven con sumo cuidado, como pidiendo permiso. No te vayas, quédate. ¿Cuál sería la señal correcta ahora? Suspiro. Era eso y se quedan quietos rozando los míos. Vamos, Eli, méteme la lengua hasta el fondo, soy todo tuyo. Pero no tiene prisa, me mordisquea con tiento midiendo el grosor de mis labios. Huele a menta y vino. Con gusto le cogería ahora la mano y la llevaría al paquete. Mira cómo me tienes. Pero no puedo hacer eso ¡Estoy encerrado en el cuerpo de Olivia! Quedándome con las ganas de sacar otra cosa, me limito a asomar la puntita de la lengua. Siento su risa dentro cuando intenta atraparme. ¡Buf! Y saca también la puntita para seguir tanteándome. Si será largo el beso que todavía no hemos empezado.

No está cómoda, se separa. ¿He hecho algo mal? Me levanto. Por Dios, otra señal inconsciente y me acorrala contra la mesa pequeña de la cocina. Vuelve a mi boca, esta vez más directa, pero evita el contacto de nuestros cuerpos. Su lengua buscándome, encontrándome, calentándome. ¿Qué haría yo en esta situación? Girar la tortilla, valga la redundancia, bajarle los pantalones, las bragas, todo en uno... la metería de golpe... humf... y no duraría mucho más. ¿Qué haría Olivia? ¡No tengo ni idea! Ayúdame, Eli, estoy volviéndome loco. Una mano en la teta, tal vez consiga que esto avance hacia algún lado. Uh, qué blandita, su pezón me responde... Paso la mano por debajo de la camiseta, la agarro, la amaso... No, eso no ha tenido una buena respuesta, su cuerpo parece haberse enfriado una décima de segundo. ¡Lo he notado! Trataré de concentrarme, así, con cuidado, caricias suaves, la electricidad pasa a través de las puntas de mis dedos. Necesito tenerla en la boca, está de acuerdo, me libera del beso y allá voy. No, más despacio. Bien, gime al fin. Cuando parece haberse acostumbrado, decido bajar hasta su ombligo para que no se aburra. El recorrido con la lengua la enloquece. ¡Sí! Creo que voy a pasar al siguiente nivel. ¿Me dejas? Tengo la mano ya colándose... No, no me deja. Sujetándome la cabeza hace un gesto para que me incorpore pero yo quiero esto, snif.

Resulta que ahora me toca a mí estar en el bando receptor. Me abre la camisa despacio, sabiendo lo que va a encontrar pero dándome tiempo a sentirme segura. Me desabrocha el sujetador con super- relleno. Nota mi duda. Forma parte de mi identidad actual. ¿Y si no le gusta lo que encuentra debajo? Está bien, me dice. Cierra los ojos y me acaricia por debajo del sujetador, sin llegar a quitármelo. No tiene prisa, se humedece el dedo y sigue. Siento la electricidad por todo el cuerpo, de la cabeza a los dedos de los pies, pasando por... Willy, que se está asfixiando con la goma de la braga. Resiste...

- Ah... ah... no he traído condones... -digo entre gemidos,
- ¿Lo qué? - Ay, me parece que se ha enfriado de golpe.


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2 comentarios:

  1. Palabras dictadas desde el subconciente y que han tirado por el piso toda esperanza de que Oliva tenga acción esta noche y puede que ahora si le convenga salir corriendo sin mirar atras.

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    1. Jajaja, puede, aunque Eli me parece una chica bastante razonable... Tal vez sólo le dé un tirón de orejas ^^

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