viernes, 16 de marzo de 2012

La fiesta pijama (9)



Día 2 - 03:55 horas

- Olivia... - Eli me toma la cara entre sus manos, preferiría tener esos dedos lejos de mis ojos -. No has encontrado nadie que te entienda, pobrecita...

Y se deja caer hacia delante para abrazarme, inconscientemente protejo a Willy de un posible ataque sorpresa pero, luego, al sentir su cuerpo presionándose contra el mío me relajo y llevo las manos a su culo... Aunque desvío la trayectoria a tiempo y las dejo en su cintura.

- Pobrecita, pobrecita... - y mientras va repitiendo la palabreja, va perdiendo la voz entre jadeos y besos. No la he tocado, lo juro, pero está caliente. Será mi rodilla, ahora me fijo que está enganchada a ella. Es raro que esa parte de mi anatomía a la que nunca había dado importancia haya tomado el protagonismo sexual.

Eli se frota y va perdiendo el control. Y yo no puedo más, a pesar de que lleva puestos los pantalones cortos del pijama puedo sentir todo su... todo hinchado, quemándome la piel... Me volveré fiera de un momento a otro, la lanzaré contra la mesa y le abriré las piernas sin miramientos. Luego ya pediré perdón y saldré corriendo, huiré a otra ciudad si es preciso pero a esta me la follo como que me llamo...

- Olivia... por favor... tócame...
- Sí, sí... - permiso concedido, allá voy.

Meto la mano como puedo entre los pantalones, las bragas... Oh... ¡Está empapada! Nunca había visto tanta agua junta y mira que he estado con muchas chicas... em... algunas... sólo dos pero sigue sin parecerme normal. Resbala contra mis dedos. Quisiera hacer algo más pero no tengo maniobra... espera... sí, tal vez... ah... adentro ¿Serán suficientes dos? Qué blandita, quema... siento, siento... La siento...

- Eli... - qué me pasa, yo también estoy jadeando pero Willy sigue abandonado a su suerte.

Todo sucede muy rápido. Eli se incorpora un momento y se quita toda la ropa, para volver a mi pierna, desnuda también. La busco desesperadamente con la mano, quiero recuperar la fiebre dulce. Tocándola, mi imaginación se dispara y siento lo que debe sentir ella. Ahora soy una gruta de paredes esponjosas, el agua caliente fluye y me inunda mientras sus dedos buscan el punto culminante de mi placer. Ya lo tengo, aquí es más fuerte. Me llama, la llamo.

- Ven a mí... Dámelo... - lo deseo tanto que duele en el pecho. Ella no responde, sólo jadea, ciega, enloquecida, como poseída -. Dámelo... por favor...

Ya llega... ah... es grande... me cubre por entero... es para mí...

...............…............

Todavía tardamos un buen rato en separarnos. Disfruto de su palpitar en mi tacto y ella parece haberse encariñado con mi muslo. Cuando recobra la capacidad de hablar, mimosa, apoyada en mi hombro me mira y pregunta:

- ¿Estás bien? - y recoge una lágrima atrapada en mis pestañas.
- Sí, de maravilla.
- Me refiero a si tienes ganas

¡Willy! Me había olvidado del goloso pero míralo, está dormido y esta noche no creo que dé más la tabarra.

- Estoy bien - es la verdad. No sé cómo explicarle que me he corrido sin correrme, pero no hace falta, creo que me entiende -. Te quiero...
- ¿Lo qué?


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2 comentarios:

  1. Alguna vez leí algo sobre eyacular hacia dentro, lo que no me queda claro es como y para que ¿algo así es lo que le ha pasado a Oliva?
    En serio, me desconcierta mucho, mucho, cuando creo que ya se para donde va la historia los personajes reaccionan de un modo distinto.
    Mejor no me hago espectativas y espero tranquilamente el próximo capítulo.

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    1. Yo lo califico como orgasmo empático... o psicológico. Se trata de ir más allá del físico y conseguir la satisfacción con la cabeza. Requiere ante todo estar muy excitado y entregado para llegar a ese nivel de concentración.

      Si hablamos de lesbianas (los hombres lesbianos también cuentan) puede pasar como en esta situación. El hecho de dar placer te excita tanto como si lo estuvieras recibiendo y cuando tu pareja alcanza el orgasmo lo sientes también. No es exactamente la explosión de un orgasmo físico, más bien es como luces de colores y un gustito en general por todo el cuerpo pero jadeas y te quedas cansado igual ^^

      En el sexo heterosexual es más difícil que se dé porque se va con la idea fija de la cópula y eso predispone. Algunos hombres ven los juegos preliminares como un pequeño esfuerzo que hay que hacer para ser buen amante y preparar a la chica, se cansan, disfrutan poco y son algo mecánicos, no se entregan. A muchas mujeres también les pasa lo mismo, actúan de forma mecánica hasta que el chico está listo. Cuando no hay posibilidad de acoplamiento, la cosa cambia, por ejemplo, hay mujeres que cuando están menstruando disfrutan haciendo felación a su pareja y disfrutan tanto que llegan a sentir ese clímax psicológico.

      Lo de eyacular hacia dentro lo había oído pero no sé muy bien en qué consiste. Algo se explica en el sexo tántrico, creo.

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