viernes, 8 de noviembre de 2013

Manual del Buen Casanova (8)




Ejemplo.
    ¿No acabáis de entender cómo incorporar la fantasía a vuestra vida sexual?  Trataré de ayudaros con un ejemplo.  Podéis ponerlo en marcha, si queréis, pero lo ideal es que se hable en pareja y entre los dos escribáis una bonita lista de fantasías a realizar ese sábado especial de cada mes.
    Tomaremos la idea de Mr. Lobo y Caperucita Roja, que todo el mundo se sabe el cuento y no requiere mucho esfuerzo imaginativo.  Sólo que vamos a intercambiar los roles para hacerlo más interesante:  él será Caperucita y ella el lobo feroz.  Los disfraces podemos confeccionarlos tan simple como un pañuelo rojo y una máscara lobuna del bazar chino o dedicarles más tiempo e ilusión.
    Empecemos.  La escena es la siguiente:

Caperucito va paseándose por la cocina recogiendo flores de plástico que hay esparcidas por el suelo.
Caperucito - Tralalí-tralalá, qué día tan bonito para pasear.
    De pronto se encuentra con el lobo sentado elegantemente en una silla o taburete.
Mrs. Lobo - ¡Oh! ¡Qué linda flor veo por aquí!
Caperucito - ¡Uy, un lobo feroz!
Mrs. Lobo - ¿Yo?  ¿Feroz?  Nada más lejos, querida, soy manso como un corderito.
Caperucito - Mamá me dice que no debo hablar con desconocidos.
Mrs. Lobo - Eso lo arreglamos rápido.
    Se levanta y le besa la mano.
Mrs. Lobo - Mr. Lobo para servirla, señorita.
Caperucito - Encantada, soy Caperucita.
Mrs. Lobo - Y ahora que ya somos amigos.  ¿A dónde te diriges, preciosidad?
Caperucito - Voy a la casa de mi abuelita.
Mrs. Lobo - Ajá.  Se me ocurre una idea.  ¿Por qué no jugamos a ver quien llega primero?  El que pierda tiene que ofrecerle una prenda al otro.
Caperucito - Suena divertido pero seguro que ganas tú con esas piernas tan largas.
Mrs. Lobo - Te daré ventaja, iré por el sendero más largo mientras tú puedes tomar el corto.
Caperucito - Vale.  Nos vemos en casa de la abueli.

    Mientras Caperucito sigue recogiendo flores (se pueden colocar unas cuantas a modo de gincana), Mrs. Lobo se tapa las orejas con una cofia y se mete vestida en la cama.
Caperucito - ¡Abuelita, ya estoy en casa!
Mrs. Lobo - ¡Cof, cof!  Hola, querida.
Caperucito - ¿Te encuentras mejor?
Mrs. Lobo - No mucho.  Ven, siéntate a mi lado que te vea mejor.
    Caperucito se sienta en la cama.  Mrs. Lobo le levanta un poco la falda mientras le palmea las piernas.
Mrs. Lobo - Estás fuerte, Caperucita.
Caperucito - Camino mucho por el bosque.
    Mrs. Lobo olisquea a Caperucito cerca de la entrepierna.
Mrs. Lobo - Y hueles muy bien.
Caperucito - Es que me ducho todos los días.  Por cierto, no habrás visto a un lobo por aquí, estábamos jugando a ver quien llegaba primero a tu casa.
Mrs. Lobo - Pues no.  De haber visto un lobo me hubiera escondido en el armario.
    Caperucito mira fijamente a su supuesta abuelita.
Caperucito - Te noto rara, abueli.  Tienes los ojos más grandes.
Mrs. Lobo - Es para mirarte mejor, querida.
    Y le mira fijamente también.
Caperucito - Y te han crecido las manos.
Mrs. Lobo - Para acariciarte mejor, tontita.
    Mrs. Lobo acaricia los muslos de Caperucito.  Puede darle algún pellizco también.
Caperucito - ¡Ay!  Y.. y… que dientes tan laaaargos…
Mrs. Lobo - ¡Para comerte mejor!
    Mrs. Lobo se lanza a por el cuello de Caperucito pero éste salta de la cama y trata de escapar.  Unas cuantas vueltas por la habitación más tarde, Mrs. Lobo agarra a Caperucito.
Mrs. Lobo - ¡Te gané!  Ahora quiero esa prenda.
    Y Caperucito, muy obediente, se quita las braguitas.

Cómo veis, el objetivo de la fantasía es calentar motores, no practicar posturas enmascarados.  Las posturitas más tarde, cuando estéis ciegos de deseo.

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