miércoles, 29 de enero de 2014

La castidad y sus perversiones



Me siento como uno de esos científicos locos que experimentan consigo mismos bebiéndose pócimas que les vuelvuen invisibles o les convierten en psicópatas de doble personalidad.  En mi caso parecen haberme salido sendos colmillos invisibles al ojo humano pero con unas ganas locas de hincarse en carne.

Mi año célibe lo llevé muy bien, fantásticamente bien, tanto que decidí repetir en un nivel superior y negarme el contacto sexual con cualquier otro humano que no fuera yo.  No parecía muy difícil de llevar a cabo ya que de un tiempo a aquí he estado desganada, con la libido algo dormida, y eso creo que se ha notado en mi producción anterior.  Los artistas eróticos somos sensibles a lo de "tener o no tener ganas", es muy difícil escribir algo excitante cuando lo que te rodea te deja fría.  Quiero puntualizar que la culpa no ha sido de mis insistentes follamigos.  Ellos ya saben lo que tienen que hacer y no lo hacen mal pero si una no está, pues no está.  Así que llegué a pensar, con razón, que había vivido mucho y que no me quedaba nada por probar, que sólo una apasionado amor podría volver a encenderme...  Pero el corazón se había cansado de turbulencias amorosas y urgía (y sigo necesitando) guardarme el corazón para mí misma y ser asquerosamente egoísta.  En realidad no tengo el corazón tan frío como pretendo, sólo me limito a salir huyendo como cobarde de las situaciones que pondrían en peligro mi independencia.  Pero trato de controlarme y la intención es lo que cuenta.  ¿No?

Si hablamos de filosofía artística, más de uno estará de acuerdo que ante los bloqueos es mejor tomarse una pausa antes que forzarse y seguir insistiendo.  Ni se me pasó por la cabeza que en asuntos libidinosos a la práctica sería lo mismo.  O sea, que si no practicas, reaparecen las ganas.  No, más que eso, si te haces a la idea de no practicar es cuando la obsesión aparece.  Es el simple hecho de "prohibirte" algo lo que lo hace más deseable.  Humanos locos, somos algo retorcidos.

Hagamos cálculos, no llevo todavía 30 días desde que hice mi solemne voto de castidad ante las 12 uvas y ya se me han pasado por la cabeza unas cuantas fantasías de esas tan sucias que no hay manera de convertirlas en relatos.  O bueno, claro que podría pero entonces tendría que poner una advertencia tipo: este relato podría ofender al lector por la ausencia de cualquier tipo de arte.  Me siento peligrosa, como si una simple caricia pudiera volverme una fiera ávida de fluidos.  Y carne, mucha carne, que devoraría violentamente sin mal de conciencia.  ¡Ñam ñam!  Puede que tenga que plantearme llevar un bozal para no herir a nadie o_O  Lo más curioso es que de momento sólo me apetece carne femenina, dato que no es relevante debido a mi dualidad natural, pero sí curioso.

No cederé.  Los votos solemnes hay que cumplirlos aunque sólo sea para colgarme la medallita o dármelas de escéntrica.  Además, he comprobado desde casi el primer día que estoy enfocando toda esta pasión contenida hacia el arte.  Mi intuición era correcta al creer que tenía que alejarme de la vida mundana para crear como loca y crear bien, pero eso no quita que se me esté llenado la mente de pensamientos impuros impurísimos.

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3 comentarios:

  1. Se muy bien lo que es eso (aunque más por calabazas que por elección) y también tengo mi colección de fantasías sucias y otras muy extrañas.

    Espero que se te siga dando bien tu periodo de descanso y que tengas un pretexto para escribir o incluso dibujar algunas de esas malas (o buenas) ideas.

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    1. Algo tendré que escribir pero quizás primero que me calme un poco para que no resulte porno del barato xDD

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    2. Mejor de lo que esribiría yo que soy novato en esas lides...

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