martes, 18 de marzo de 2014

10 años de libertad



Lo que podría parecer el título de una película es en realidad un aniversario muy personal y particular.  Tal día como hoy hace 10 años, tomé la decisión más valiente y de la que más me enorgullezco.  Tal día como hoy salvé mi vida y la de mi hijo.  Y aunque esta afirmación puede parecer un poco desproporcionada, no lo es si tenemos en cuenta que vivir es algo más que respirar.

Reaccionar ante una situación de peligro y ponerte a salvo ayudando también a otras personas es un acto de heroicidad reconocido.  Es algo que creo que surge sin pensar y para que todos los humanos estamos capacitados aunque en frío no nos lo parezca.  Pero romper con todo lo conocido, cambiar radicalmente y exponerte a un peligro mayor del que sufrías sólo con la esperanza de un soplo de aire fresco, requiere verdadero valor.  Sobre todo si no estás en tu mejor forma y el alma la tienes pocha de tanto sufrir y la mente nublada por los vapores de la costumbre.

Sí, me temo que tanta poesía hace referencia a un mal que la humanidad arrastra desde siglos y que todavía hoy parece difícil de erradicar.  Ahora lo llaman violencia de género pero antes ya se conocía como "aguantar a un marido intolerante".  A las mujeres nos venden desde pequeñitas el amor como el no-va-más y cuando somos jóvenes inmaduras podemos caer fácilmente en la trampa de una relación insana, donde toleremos los abusos, primero creyendo que son puntuales, luego porque ya no nos quedan fuerzas para defendernos.  Desde fuera no se entiende por qué se aguanta tanto, desde dentro podría escribir un libro entero contando como cada pequeña maldad nos va menguando el orgullo y la autoestima, hasta que al final ya no queda nada.  Por supuesto también está el miedo, ya que las amenazas son constantes.  ¿Dónde vas a ir?  ¿Podrás sobrevivir por tu cuenta y mantener a los que están a tu cargo?  Un día despiertas o te da un valor repentino o es el instinto de supervivencia que todavía te queda, y te dices: o salgo de aquí o me tiro por la ventana.

Yo sabía que tenía mucho por hacer, de hecho todavía ni había empezado a ser yo misma, la opción de estrellar mis sesos contra el pavimento no era viable.  Era la más fácil, sí, pero el arte me había enseñado que el miedo al lienzo blanco sólo se supera plantando la primera pincelada... y luego otra y otra... y hala, a correr.  Pues eso, a correr.  Y cómo corrí.  No le di tiempo a reaccionar y esa fue mi ventaja.  Con el colchón a cuestas me planté en casa de mi madre, el niño, yo y mi ordenador (torre y pantalla culona).  No había Internet ni teléfono fijo pero lo utilizaba para mis trabajos gráficos.

Fue una época difícil, el precio de la libertad siempre es alto, pero no estaba sola.  Siempre digo que fue como una metamorfosis: salí del capullo (o sea, escapé del capullo) y me convertí en una preciosa reginam perfide de amplias alas de colores.

¡¡Felicidades, Reina Canalla!!  Muchos besitos para ti, mua, mua, mua!!!  10 añotes ya, quien te ha visto y quien te ve, estás que te sales, juju.  

De regalito, el cortometraje de donde adquirí mi nick: La Reina del Bar Canalla (2004).  Una princesa encerrada en un castillo que se libera con la muerte y se convierte en una nueva mujer.  Es una metáfora de mi propia historia.



4 comentarios:

  1. ¡¡Feliciadesbpor tu aniversario especial!!

    Te mando un par de regalos que espero que te gusten para disfrutar de este día:
    http://youtu.be/H2UWzptBzqo
    http://youtu.be/MBocea3Gjvk

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    1. Muchas gracias!!! Me han encantado y vienen que ni pintadas, la verdad ^__^

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  2. Felicidades Reina!
    Y qué mejor recompensa a tu valentía que ser quien eres hoy ;)

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    1. Sip, me he convertido en la mujer que siempre soñé ^^ Aunque todavía sueño muchas cosas más, jeje.

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