miércoles, 26 de marzo de 2014

Castidad: primeras conclusiones


Casi tres meses desde mis votos de castidad y parece una eternidad, juju.

Mi primera conclusión es que esto de los votos da más hambre de sexo que la simple libertad sexual.  Me explico.  El año pasado, en mi año célibe, me dije que nada de relaciones sentimentales y lo cumplí a rajatabla.  Me estaba permitido cualquier encuentro sexual sin obligaciones, no importaba lo loco que fuera.  Bueno, pues apenas mojé el churro y sin mucho entusiasmo.  Y no fue culpa de los follamigos, que me consta que se esmeraron, es sólo que no estaba en sintonía.  Oportunidades tuve a montones, como siempre.  A veces simplemente es cuestión de sacar mi carnet de Reina Canalla y se revoluciona el patio aunque soy más de camuflarme y mostrar mi personalidad más sencilla y tímida.  Con esto quiero decir que yo, si quiero, puedo, pero no me apetecía y fue un año célibe y sequito.  Entonces, como por arte de magia, ha bastado que me propusiera la castidad en este año apenas empezado para que me surgieran las ganas de golpe.  Ganas que, como ya he contado en otro post, he invertido en el arte con buen resultado.

En parte, a través de este extravagante experimento, trato de reencontrarme y averiguar si el alimento de mi creatividad es precisamente la energía sexual.  De momento, así lo parece.  Pero como dato curioso añadiré que esta energía se retroalimenta: cuánto más creo (dado las cosas que creo), más deseo siento.  En consecuencia, mi amiguito Clítoris está super feliz y contento de lo bien cuidado que lo tengo.  Si el año pasado mi media de atención personalizada apenas llegaba a una vez al mes (triste, lo sé), este año va casi a diario y, si estoy alguna semana tranquila, luego me sobrevienen las ganas de emplear juguetes y esmerarme más.  Aclaro que considero el onanismo como suplemento indispensable para llevar a buen término una dieta de castidad.  Como para morirse si no =P

Con esto llegamos a la tercera conclusión:  ¿Acaso sufro de misantropía sexual o simplemente necesitaba un descanso de "tanto darme a los demás"?  Apuesto por lo segundo pero requiere de un psicoanálisis más profundo.  Algún pensamiento me llega a la cabeza pero todavía no me siento preparada para detallar lo que creo o siento...  Hum...  Soy tan cambiante que no me atrevería ahora a afirmar nada concreto pero es posible que tras este año tome decisiones importantes en lo que respecta a mi sexualidad.

Pues nada, sigo célibe, casta y pura y, de momento, disfrutando de la experiencia.

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4 comentarios:

  1. Yo no soy muy bueno en este campo, pero tal vez te vaya bien un cambio de aire y desconectar un poco. Lo digo desde un punto de vista alejado e intentando ser objetivo, aunque reconozco que a mi tampoco me sentaría mal aplicarme ese consejo.

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    1. Puedo intentar darte consejos sobre castidad. Cuando acabe el año me habré vuelto una experta, jajaja.

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  2. De la castidad se bastante, otra cosa es la vuelta al juego...

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    1. Ligar es difícil. No para mí, ejem, pero vaya, que en general reconozco que no es tarea fácil conocer chicas y caerles en gracia. Donde más se conocen es haciendo actividades o a través de las amigas de tus amigos ^^'

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