miércoles, 14 de mayo de 2014

Manual del Buen Casanova (25)




VII. SEXO DE ALTO STANDING

   ¡Danger!  Así de claro presento este capítulo.  No voy a ponerme en plan “oh, sí, hay que probarlo todo, yo he hecho esto y esto también”.  La tendencia actual es alcanzar niveles, como si de un videojuego se tratara, pero el sexo y el amor no son un juego de plataformas, no hay que pasarse todas las pantallas para ser el mejor.  Como mucho eso te convertirá en alguien más experimentado en ciertos temas y podrás aconsejar no cómo jugar sino precisamente cuando no jugar.  Y eso es lo que voy a hacer, dejaros claro que son juegos peligrosos que pueden acabar mal.


Sexo en grupo e intercambio de parejas.
    Cuando se me acerca una amiga y me pide consejo o me propone directamente hacer un trío con su pareja, lo primero que le pregunto es “¿estás completamente segura?”.
    En nuestra fantasía la idea es excitante, una experiencia única de la que, tal vez, presumir en las reuniones de amigotes.  Es haber llegado un paso más allá, digievolucionar a librepensadores y disfrutar de algo nuevo pero ¿se disfruta realmente?  El que viene de invitado se lo pasa pipa.  Es la novedad y ambos miembros de la pareja parecen disputárselo sin respetar turnos.  Muy rara vez se ponen de acuerdo para hacer una actuación conjunta a no ser que el visitante experimentado les guíe.  Está dentro de lo normal, pero también es normal que surjan los celos de forma inesperada.
    Lo he visto mucho.  Cuando los tres miembros del trío están en igualdad de condiciones, no hay tanto problema.  Si alguno tiene inseguridades personales por resolver puede acomplejarse un poco pero nada que no puedan curar un poco de risas y caricias.  Pero si estamos hablando de una pareja sentimental o incluso una simple pareja de follamigos habituales, la cosa se complica, esas pequeñas inseguridades se vuelven una montaña y duelen.  Pueden llegar a doler tanto que se queden dentro durante bastante tiempo atormentando al portador y a la pareja porque cuesta mucho enfrentarse a ellas y reconocer que no somos tan abiertos y molones como pensábamos.
    Algunos ejemplos de malos pensamientos que pueden agriar la experiencia de sexo en grupo:
  • “Ella tiene las tetas más grandes y bonitas que las mías.  Mira como babea él por poder tocarlas”.
  • “¡Menuda polla!  No puedo competir con eso”.
  • “Conmigo no se excita así”.
  • “No me está prestando atención”.
  • “Me he desconcentrado, no voy a llegar pero no quiero ser menos”.
  • “Estar con otra mujer no me pone como pensaba que lo haría”.
  • “No puedo fallar.  No puedo fallar.  No puedo fallar…”
   
    En el intercambio de parejas las comparaciones son todavía peores, sobre todo si las parejas actúan por separado, ya que entonces interviene la imaginación.  “¿Qué habrá hecho con él?  Se la ve muy feliz.  ¿Habrá disfrutado ésta conmigo o no estoy a la altura de su novio?”.  Una verdadera tortura china sólo apta para gente muy segura de sí misma.
    No obstante, si la pareja lo tiene claro, han hablado largo y tendido sobre el tema y hecho algún experimento en fiestas como besarse y toquetearse con otros y lo han llevado bien, pueden arriesgarse a compartir su cama con un tercero.  Pero es indispensable que a los dos les guste la persona.  Esa tontería de “quiero regalarle un trío a mi marido porque le excita verme con otra mujer” es un completa gilipollez.  Estamos hablando de sexo y sensaciones, no de teatro.

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Próximo episodio: BDSM
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