domingo, 21 de junio de 2015

La crisis de los 40



Demostrado científicamente, la crisis de los 40 existe.  Y la de los 30 y la de los  20... Yo las he tenido.  Ayer mi hijo me comentó que también hay una de los 15, por lo menos a él le resultaba extraño haber entrado en la franja de los llamados "quinceañeros".  Será por crisis existenciales...

Ojo, no me refiero a crisis en concepto negativo.  Nop.  A mí la de los 30 me salvó la vida y dio paso a una de mis épocas más creativas.  Así que la recuerdo con cariño aunque no exenta de dolor.  Curioso.  Luego una vez pasada la crisis entras en una etapa relajada, un poco de recoger frutos o algo así.  Yo casi que prefiero esos momentos efervencentes y viscerales en que te da por romper con todo para dar paso a algo nuevo.  Descubres dentro de ti a alguien valiente que desconocías que existiera, que da miedo, pos sí, pero que es necesario porque, queridos-as míos... ¿qué es la vida sin cambio y movimiento?  No vamos a vivir eternamente.  ¿Acaso tenemos que conformarnos con vivir el mismo día durante décadas hasta la jubilación.  ¿Y luego qué?  Sí, vale, una segunda juventud en el mejor de los casos, pero en la mayoría el cuerpo falla, se rinde, y la mente le sigue.  Los hay que no llegarán a su jubilación... Esos 82.5 años de esperanza de vida no son para todos y a ver en qué condiciones llegas porque la vejez es un asco (y no lo digo yo, ignorante de mí, es un comentario de gente de la tercera edad).  Pero no voy a hablar de la ancianidad, que todavía no me toca.  Yo he llegado aprox. a la mitad de mi vida, estadísticamente hablando.

De nuevo pregunto: ¿qué es la vida sin cambio y movimiento?  Es nada.  Es un río seco, un campo yermo que se quema al sol, un verano sin tormenta, un otoño sin brisa, un pueblo abandonado, una carretera vacía...  Es algo triste e insoportable.  Pues así me sentí cuando miré hacia el futuro y vi el mismo escritorio de la oficina que hace veinte años, el mismo mostrador, el mismo tipo de cliente y la misma faena: atender teléfono, pasar factura...  1750 horas anuales de mi vida desperdiciadas en un sueldo escaso, malgastando mi talento para enriquecer a otro.  Aunque eso sólo es la punta del iceberg.  Mi empresa ha cambiado recientemente de dueños y yo, supongo, tenía la esperanza de que el cambio sería algo fresco y positivo pero no, he salido perdiendo.  Y lo que es peor (o mejor), me ha hecho darme cuenta que a mi alrededor se suceden los cambios pero que yo sigo aquí quieta.  Me he convertido en el mueble que, de tanto verlo, ya no se valora y tampoco importa si recibe una rayada o dos o se llena de polvo.  No importa porque crees que va a estar siempre ahí haciendo su función.  Yo no soy un mueble, soy una persona y menuda persona, bien lo sabéis.

Todas estas reflexiones sumadas a la crisis y a una especie de rabia que me crece por dentro y me hace poner esa mirada de loba a punto de abalanzarse y rasgar unas cuantas yugulares...  No tanto pero sí que estoy rabiosa, una rabia que se está volviendo constructiva, que me está dando valor para cambiar, para emprender, para romper con estas ligaduras que me he impuesto y que me asfixian y que ya no puedo soportar.  El proceso es lento, lo de cambiar, y doloroso y genera dudas.  Pero me han pasado cosas estas semanas, cosas del tipo paranormal (tan científica, atea y racional como soy, hay veces que tengo que rendirme a la evidencia de que existe algo más grande y complejo a mi alrededor).  Recibí un talismán de manos de un ángel (o de un hado madrino, a saber) y mi energía se volvió positiva.  También me dieron un mensaje: lo iba a lograr.  Y, de no intentarlo, ya podía comenzar a cabar mi tumba porque mi vida se volvería un pozo oscuro y fétido.  ¡Por supuesto que lo voy a intentar!  Con toda mi alma y todo mi talento.  He empezado este año, con cierta pena de mis fans de Jezzabel, a aprender un arte nuevo con vistas a llegar a convertir el arte como mi forma de subsistencia.  Pero no sólo eso, tengo más ideas emergentes y ya he plantado la primera semilla.  Estoy buscando un local para montar un taller de arte.  Bueno, lo primero es ahorrar, jeje.  Y lo segundo es buscar otras fuentes de financiación, que las hay, y confiar que mis nuevas creaciones puedan genera beneficios.  ¡Sí, claro que sí!  La confianza en uno mismo es el principal ingrediente para alcanzar objetivos, jeje.

No estoy sola en esto, tengo el apoyo de mi pareja, que también es artista y con mucha imaginación.  Y es que me he dado cuenta que se llega más lejos contando con la ayuda de los demás (gran descubrimiento para alguien tan autosuficiente como yo).  Podéis seguir nuestros avances en Facebook, aunque igualmente sigo escribiendo en mi blog ^^

https://www.facebook.com/espaciocanalla

Acaba de nacer el Espacio Canalla y que se haga grande y viva muchos muchos años y me de mucha felicidad =D

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1 comentario:

  1. Que recibas muchas bendiciones y fuerzas para enfrentar cada día !!!

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