viernes, 5 de noviembre de 2010

¿Y cómo fue la mani?


Noticia 20minutos.es: Manifestaciones en Barcelona y Santiago de Compostela contra la visita del Papa

Noticia Btvnoticies.cat (catalán): La manifestació amb el lema "jo no t'espero" omple la Plaça Sant Jaume.

Entre 2500 y 10000 personas se reunieron ayer en el centro de Barcelona para manifestarse en contra de la visita papal con fondos públicos. ¿Por qué nunca coinciden las cifras que da la guardia urbana con las que dan los organizadores de una manifestación? Misterios sin resolver. Bueno, al caso, no pude ir a la mani por responsabilidades familiares pero se ve que fue todo un espectáculo cultural y festivo, con la actuación de Leo Bassi disfrazado de bufón y pancartas de lo más ingeniosas: "Papa o Califa, paguen sus visitas", "Ni Papa ni PP", "El condón salva, emPaparse enferma", "Niños venid, de los curas huid"... Un acto pacífico y cívico donde se hacía uso del derecho de expresión y del de reunión. Tenemos que aprovechar que todavía tenemos derechos democráticos que, con esto de los recortes por la crisi, nunca se sabe hasta dónde les dará la gana recortar.

Por descontado, no era una manifestación en contra de los católicos ni su fe, sino en contra del Sr. Ratzinger y su política, así como de un Estado, el nuestro, que aún llamándose laico por la Constitución, se postra de rodillas ante un líder religioso. Si algo bueno aporta el laicismo es la comprensión hacia la pluralidad de pensamiento y creencia siempre que no suponga una imposición hacia el resto de la población. Por desgracia, la Iglesia Católica no comparte el respeto por sus diferentes, nunca lo ha hecho, y sigue empeñada en continuar con sus doctrinas medievales: totalitarismo, patriarcado, fanatismo, homofobia y más. Es tan triste como cierto. Bien, no vamos a obligar a nadie a dejar de creer que el ser humano viene de Adan y Eva y no del primate, o que el mundo lo creo Dios en siete días y el BigBan es ciencia ficción. Hay niños en primaria que todavía ponen esas fantasías en un examen de Medio y se quedan tan anchos. Pero tampoco podemos permitir que impongan su razón por encima del resto de razones, seguramente más razonables y cívicas, y quieran obligarnos a bailar al mismo son que ellos amenazándonos de arder en el infierno si seguimos en nuestra "ignorancia".

Señores, señoras, es un hecho, las religiones no permiten el libre pensamiento ni el desarrollo individual de la personas porque condicionan con doctrinas. Doctrinas que para colmo son arcaicas, inventadas por el interés de unos tiempos o el fanatismo de algunos. Pero hay que respetar la fe, sí, porque es importante para muchos tener fe y esperanza. Cuando decides dejar de creer, liberarte, debes enfrentarte al hecho de que, cuando estés pasando malos momentos, no podrás juntar las manos y buscar ayuda divina. No siempre es fácil independizarte de Dios Padre y caminar por tu propio pie. Yo me alegro de haberlo conseguido pero no querría obligar a nadie a vivir sin fe si no se siente preparado.

Entre esos "nadies" no incluyo a mi hijo, claro, al que me he esforzado por educar bajo el ateísmo y el escepticismo. Y no creáis que ha sido fácil. Un día te llega el angelito a casa, con el temor en la mirada porque ha ido con el cole a la iglesia a cantar villancicos y ha visto una estatua de un señor clavado en una cruz con clavos, y le han dicho que aquel era Dios y que Dios le vigila, y que si es cierto que hay Cielo e Infierno... De poco te sirve no haberle hablado en su vida de Dios y del catolicismo con la esperanza de que creciera laico y sano porque ya hay otros que se encargarán de llenarle la cabeza de pájaros. Cuando llegó el día de la pregunta ¿Dios existe?, no se conformó con un no como respuesta, tanto miedo tenía el pobrecito a que yo me equivocara y le cayera un rayo encima, así que tuve que explicárselo de manera que pudiera entenderlo. Le dije Dios estaba muerto porque ya no creíamos en él, al igual que los dioses antiguos y muchos otros dioses y diosas que ha adorado el ser humano, que el señor de la cruz era una estatua, una representación de un señor que vivió hace miles de años, y que no tiene más poderes que el que podría tener cualquier otra estatua. Le dije que todo era una invención, como los personajes de las películas y los libros, y que ninguna invención podría hacerle daño. Se quedó conforme, aunque hemos vuelto a tener la misma conversación un par de veces más. Ahora, por fin, con 10 añitos, se ha afianzado en nuestra filosofía y menudo es para defender su derecho a no-creer ante los que insisten en que debería creer. Bueno, hasta he tenido que recordarle que debe respetar la creencia de los otros niños y no burlarse pero es difícil callarse y dejar que te bombardeen con fanatismo. Claro, qué va a hacer cuando le hablan de quemarse en el Infierno y maldiciones, sino reírse de la ingenuidad que gastan.

Sip, es complicado estar cuerdo en un mundo de locos. Tal cual como la sabia Hipatia de Alejandría en Ágora (Amenábar 2009). Qué gran enseñanza la de esa película.

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