sábado, 2 de julio de 2011

Dejando los boleros a un lado




Na, esto no puede ser. Después de más de dos horas de Panchos y Machín que, sumados a mis hormonas premenstruales y turbios pensamientos, me han salinizado la mirada más de lo debido, he tomado la firme decisión de cambiar la lista de reproducción por una más movidita. No es que los Elefantes sean la mejor opción si la cosa se trata de animarse, pero me ha hecho gracia encontrarme esta canción en mis archivos musicales.

Puede parecer banal esto de la música y el estado de ánimo pero cuando trabajas delante del ordena con los cascos durante horas, horas y más horas, el detallito acaba cobrando importancia. La gente culta lo llamará musicoterapia, yo lo llamo simplemente darle gusto a los sentidos. ¿Y en qué estoy trabajando tan concentrada? En la maquetación del cómic, por supuesto, que comienzo a temer que he sido optimista (mi cruz) y que se me echará el tiempo encima. Le veo los colmillos al lobo ¬¬

Aprovechando el post, voy a dejaros un enlace del programa que estoy utilizando para tan noble fin: Scribus Hasta ahora lo estaba maquetando con el editor de texto del Open Office pero era una pesadilla. ¿Quien me mandaría a mí dibujar tantas páginas a sangre? Jajaja, arte y diseño no siempre van cogidos de la mano. Vale, una vez descargado este software libre (Windows y Linux), toca aprender los conceptos básicos de maquetación en menos de una tarde. En eso soy especialista, no en maquetación sino en aprenderme los programas en cursillos online supersuperintensivos. Luego pasa lo que pasa que, a la que hace meses que no toco el programilla, sigo yendo tan perdida como el primer día y vuelta al estudio. Es el destino de todos los dibujantes de cómic, y más en nuestro siglo, saber un poco de todo y un mucho de nada. A dios Google gracias por existir.

Bueno, pues sigo trabajando mientras siga manteniéndome consciente y el sueño no me venza.

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