miércoles, 11 de enero de 2012

Denunciando a la Navidad


Recuperándome y feliz por haber sobrevivido a una Navidad más... o eso pensaba porque los números de la cuenta los miro con ojos achinados para que me parezcan más largos, mientras que para los números de la báscula me quito directamente las gafas a ver si los confundo y me llevo una alegría.

Alegría nada. El triste balance de la Navidad es dos kilos de más. ¡¡¡Dos kilos!!! ¿Por qué?!!! ¿Por qué a mí? Buaaaaaaaaaaaa!!!! Y todavía me queda una bandeja de polvorones encima de la mesa que miro de irme acabando como puedo, pero no se acaban los puñeteros, se multiplican como los panes. Maldita la hora que le hice el favor a la hija de una amiga de comprarle la caja "asesina figuras". Para el viaje de fin de curso, pobrecita, ya, pero ahora cómo me los quito yo de encima, para colmo no me gustan los polvorones o_o, no tanto como el chocolate, se entiende.

Ya pasó, no desesperes. Por lo menos ayer volví al gimnasio aunque de forma muy suave, un poco de natación para desentumecer músculos y articulaciones, porque si empiezo con spinning me rompo. Mañana tal vez, si la menstru me hace el favor de esperarse un día, si no, lo dejamos para la semana que viene. Esa es otra, que a lo mejor los dos kilos no son reales, que uno tal vez sea retención de líquidos agravado, como no, por la Navidad, que de sana sólo tiene la manzana del cochinillo (por cierto, que nunca lo he comido). Si ya son duros estos días llevando una rutina de ejercicio y alimentación equilibrada, cuando hay desfase no lo cuento. Hoy no conseguía subir la cuesta que lleva a mi casa... ¡Taxi! Porque me duele más el bolsillo que las piernas, eso me salva, jeje. Al final llegué a casa y me hice un té verde. Sé que es cuestión de días, tal vez de horas, pero cualquier ayuda es bien recibida. Aigh, cada mes lo mismo, sólo que este mes está siendo peor. Y el mal genio también. No es que me enfade por cualquier cosa, es que tengo menos paciencia de la habitual. Esta mañana he tenido que controlarme para no soltarle alguna de mis directas ingeniosas al jefe pero creo que no he podido evitar la mala cara. Se me fruncen las cejas sin darme cuenta pero es que no es para menos, falta tiempo para cerrar el año y me vienen con tonterías... Vale, puede que esté un poco alterada pero no es mi culpa. Si a ellos se les hincharan las pelotas como a mí se me hinchan las tetas, no estarían más sonrientes.

La buena noticia es que, por esta misma regla de tres, para el finde voy a estar en pleno auge creativo, lo que me irá muy bien para acabar la página de cómic o dejarla casi lista. Es uno de esos misterios que no he conseguido resolver, cómo puedo estar físicamente moribunda y tener la mente tan lúcida y activa. Ah, qué mala pata, la reunión dibujantil barcelonesa es también este sábado y me parece que el 90% serán maromos, el 10% restante seré yo... Qué triste, a pesar de que cada vez hay más dibujantas, seguimos siendo minoritarias, así no se pueden hacer reuniones con un mínimo de interés. En fins, tendré que representar a mi especie aunque sea en el breve intérvalo en que se prepara un té y se bebe a sorbitos, luego ya podré salir corriendo a seguir dibujando porque si encima que somos pocas no dibujamos, apaga y vámonos.

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2 comentarios:

  1. No sé si debería decirtelo, pero en HyperCor me pillé ayer mismo, con las rebajas, una caja de polvorones de 1400g por 1,95 euros! Yeaaah!
    (...y debo confesar que también una de pasteles de yema y otra de "especialidades de chocolate")

    Ese 90% de maromos dibujantes también estoy yo aburrido de soportarlo. Curiosamente no se da en la ilustración, ni en el manga, es sólo en el cómic "general".

    Respecto a tu periodo menstrual te acompaño en el sentimiento y espero que te sea leve, pero sinceramente hay momentos en que me alegro infinitamente de no ser mujer xD

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    1. Ah, creo que he engordado otro kilo sólo de pensarlo!!! Cómo puede entrarte tanto dulce? Por otro lado, debe ser una inversión segura invitarte a casa por Navidad. Seguro que acabas con la provisión de dulces y salvas a tu anfitriona. Un héroe, snif.

      Cuando iba a la academia de cómic, a mis amigas y a mí nos llamaban las Spice Girls, porque éramos cinco chicas en una clase de 30 (en el resto de clases ni eso), íbamos siempre juntas y éramos todas diferentes. Luego, con las clases de manga, la academia se llenó de voces femeninas, pero en mi promoción nos consideraban un artículo exótico y muy valorado... aunque no siempre. Tuve que aprender a defenderme de los chistes misóginos, la infravaloración, el paternalismo... Qué agotadores los hombres y cuánta competividad, ni que lo hicieran tan bien, jajaja. Menos mal que Internet parece haber cambiado las cosas ^^

      Pues a mí me gusta ser mujer, con sus cosas menos buenas y sus cosas muy buenas. Somos un poco como el Ave Fénix, nos apagamos al final de cada ciclo para renacer luego frescas y resplandecientes. Al final todo está equilibrado.

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