miércoles, 7 de noviembre de 2012

Hasta que la muerte nos separe...



El colectivo LGBT está de enhorabuena.  Ayer mismo, el Tribunal Constitucional avaló la Ley  13/2005 que permite casarse a parejas del mismo sexo y reconoce su derecho a la adopción.

Temíamos, y con razón, que la subida al poder por mayoría absoluta del PP supondría el fin del matrimonio gay.  Había mucha inquietud al respecto.  ¿Qué pasaría con los 20.000 matrimonios gays que existen en la acutalidad en España?  ¿Seguirían casados? ¿Les pondrían un título diferente? ¿Se puede anular un matrimonio por la fuerza?  ¿Y los hijos? Supongamos surrealísticamente que estuviéramos hablando de matrimonios heterosexuales.  ¡Qué fuerte nos parecería que un partido político tuviera el poder de deshacer un contrato privado y de lanzar al retrete los derechos adquiridos! Resulta tan injusto que una es incapaz de creer tanta crueldad de un ser humano a otro, sobretodo porque ni siquiera hay beneficio económico, sólo ganas de putear y de destruir.  Disney lo tendría claro, PP malo, malo, muy malo, Cruella de Vil se queda corta.

Pero se hizo justicia.  Al fin podemos decir que "todos somos iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”.  El amor es legal ¡¡¡por fin!!!!

Noticia en 20minutos.es

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2 comentarios:

  1. Jum, pues yo no tenía ningún miedo la verdad. Igual peco de confiada pero para ciertas cosas perro ladrador poco mordedor =P

    El tema que sí que temo más el del derecho de adopción. Para mí es tan ridículo que se cuestione esto como si se propusiera retirar la custodia a los padres que se separan... al fin y al cabo lo que hay que vigilar son las familias desectructuradas, no querer definir ciertas estructuras como desectructurados per se.

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    1. ¿Se cuestiona el derecho de adopción? Pensé que también había quedado zanjado.

      Uy, pues eso sí que es delicado, por el drama personal que pueden sufrir los menores si en una separación o con la muerte de uno de los progenitores, pierden el derecho a ver al segundo. Como siempre, la mejor herramienta contra la homofobia es la ley. Si la ley acepta, la sociedad aceptará también al poco tiempo.

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