domingo, 25 de noviembre de 2012

¡Socorro! Un adolescente en casa



Ante todo, que no cunda el pánico ^_^

Llevo años preparándome para este momento porque los padres veteranos no se cansaban de repetir: de pequeños te los comerías y de mayores te arrepientes de no habértelos comido.  ¿Tan mala es la adolescencia?  A pesar de estar concienciada reconozco que me ha pillado por sorpresa.

Hace a penas unos meses, mi niño todavía era un niño pero ha sido empezar la secundaria y el cóctel hormonal que se debe respirar en la escuela ha acabado por revolucionarlo.  Era de esperar, es lo lógico, lo normal, lo más sano... supongo.  Como soy una mujer culta (no he ido a la universidad pero soy culta, eh!) he asaltado la biblioteca en busca de ayuda profesional, juju.  Si al estar embarazada me preocupé por rodearme de libros sobre la maternidad y los cuidados al bebé, ahora no considero menos importante formarme para este nuevo cambio en nuestras vidas

¿Qué es la adolescencia?
La adolescencia comienza en la edad púber (12-14 años) con los cambios hormonales y la maduración de los genitales.  Nuestros angelitos pasan, ahora sí, a tener cuerpo de adulto pero su cerebro todavía no está preparado y se lanza a una vertiginosa carrera por alcanzar al resto del cuerpo, por cambiar de estatus y dejar de ser un cerebro infantil.  La adolescencia es la transición de niño a adulto, un paso gigante en la vida de una persona.

¿Qué síntomas tiene?
El púber se vuelve inestable de carácter.  Comienza a cuestionar a los adultos porque trata de crearse su propia identidad.  Hay adolescentes que viven su crisis de identidad en silencio, no discuten tanto con los padres pero en contraposición se aíslan y se encierran en sí mismos.  El mío es de los que protesta por todo, jajaja.

¿Cómo actuar?
Ante todo, que es lo que yo estoy haciendo, abrir la mente.  Si durante la infancia nos recalcaban y aconsejaban que pusiéramos límites, que el menor necesitaba pautas claras de comportamiento, ahora hay que soltar un poco las riendas.  El hijo, por sí mismo, ya nos avisa del agobio que le supone nuestra continua tutela.  Nos está pidiendo que le dejemos crecer.  ¿Entonces?  ¿Debemos dejar de ser padres y que se apañe por sí mismo?  No, todavía no, pero el día se acerca y tiene que estar preparado por lo que ya va siendo hora que comience a ser responsable de sus actos, no en el sentido de "toma castigo" sino en el de sufrir las consecuencias.  Es la única manera de aprender, a través de la experiencia.

¿Son efectivos los castigos a esta edad o se vuelven contraproducentes?  Hum...  Hay límites que no deberían pasar.  El adolescente prueba al adulto, si le dejamos pasar todo creerá que la vida es jauja y no es verdad, la sociedad también nos pone límites a los adultos.  Por ejemplo, si insultas, difamas o agredes a una persona te multan o te condenan a retención domiciliaria, cuando es más grave te reservan suite en la prisión.  Sin embargo, cuando un adulto es irresponsable con su trabajo, no le encierran en casa, simplemente le despiden; cuando es irresponsable con sus amistades, se queda si ellas; cuando es irresponsable con el dinero, se muere de hambre;  cuando es irresponsable con la higiene, se lo comen las ratas o se convierte en un paria social...  Si no sabe cuidar de sí mismo, tururú que te vi.  Eso debería quedar claro para el adolescente pero, si ve los castigos como una forma de tiranía y represión, como una forma de retenerlo en la infancia a nuestra conveniencia, hay que buscar otros sistemas para transmitirle nuestra sabiduría.  El diálogo, sí, pero no siempre esos rebeldes sin causa están dispuestos a hablar, tenemos que ser listos y aprovechar cuando surja la ocasión y estén receptivos.  Mi técnica favorita, porque algo tengo de canalla, es que apechugue, rara vez suelo sacarle las castañas del fuego.  No obstante, los libros que estoy leyendo me han hecho darme cuenta que no siempre conviene demostrarle que yo soy más lista, guapa y todo lo sé.  Dejarle en ridículo como diciéndole "ves lo mal que lo haces por no hacerme caso" no es justo porque yo le llevo ventaja y podría afectarle a la autoestima y perjudicarle en su maduración más que ayudarle.  Está en una edad en la que desea hacerlo por sí mismo, trata desesperadamente de ser independiente, pero es joven y se equivoca ¡Y está en su derecho! 

Mal que nos pese, la función de los padres o tutores en esta etapa es estar ahí pero guardando las distancias y servir de referencia de lo que debería ser un buen adulto.  Tarea imposible porque resulta que el proceso de madurez del adolescente se basa en ser alguien diferente a sus padres, en cuestionarles, en llevarles la contraria, y eso es así porque el resultado ha de ser convertirse en un adulto propio no en una copia nuestra.

Alegrías de la adolescencia.
Que sí, que hay que ser optimista y  buscar el lado bueno a las crisis.  La adolescencia, con sus descubrimientos, su energía, sus ansias de aprendizaje y de cuestionamiento, es una oportunidad única para que el adulto a cargo se renueve y esté en "la onda".  Renovarse o morir, ese es mi lema preferido.

Así es como conozco los últimos grupos musicales que triunfan, alguno me gusta bastante, y como cuestiono yo también mis valores a pesar de la diferencia generacional.  La adolescencia significa evolución social.  La humanidad la necesita para seguir progresando.  ¡Adelante New Team!

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2 comentarios:

  1. Adolescente, que miedo.
    Cuando quedé a cargo de mi hermana menor fue cuando pude comprender a mi mamá.

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    1. Tienen sus días buenos y sus días muy malos pero se les quiere igual xD

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