viernes, 14 de junio de 2013

Manual del Buen Casanova (4)

Errores de un seductor novato.
    Nadie nace sabiendo.  Los hay que parece que tengamos cierto don natural para esto del enamoramiento pero la mayoría de mortales aprenden a base de prueba y error.
    A no ser que tengáis mucha confianza con la chica o que ésta sea muy comprensiva, debéis evitar errores como los que describo a continuación:

    • Hablar, hablar y hablar.  Muy mal si no le dejáis meter baza en la conversación.
    • Quedarse mudo.  Lo contrario tampoco dice mucho a vuestro favor.  Llevad preparado algún tema por si los silencios incómodos, preferentemente un tema en el que ella pueda opinar.
    • Oídos sordos.  De mal en peor.  Escuchad lo que comenta, valoradlo, aportad puntos interesantes sin resultar una crítica.  Aquí alguno me dirá que es hipocresía y una forma de mentira ocultar un pensamiento propio para quedar bien si claramente estamos en contra.  No se trata de engañar, sino de suavizar, hacer rica una conversación sin que se convierta en un debate abierto con riesgo a que os tiréis de los pelos.  
    • Sobarla.  Sí, sí, ahí en plan pulpo agarrándole la mano cada dos por tres, acariciándole el hombro, besándola cada vez que pase por tu lado, en resumen, invadiendo su espacio personal.  Aún en una pareja consolidada, dudo que a ella le guste tanto manoseo fuera de lugar.  No somos peluches.
    • Dejarle un chupetón.  Hay ciertas cosas que se consideran de adolescentes y que una mujer adulta no va a tolerar.  Resulta humillante que te marquen como si fueras ganado.
    • Comprarle lencería. Ya no es sólo el hecho de que puede que no acertéis su talla o que sea un modelo que ella considere ridículo y quedéis fatal, puede sentirse de alguna manera ofendida y dolida pensando que ese regalo es en realidad para vosotros y que sois egoístas y desconsiderados.  Oh, sí, las chicas pensando pueden construir increíbles historias de ficción sobre un hecho tan insignificante.  Lo mismo pasa con la ropa, zapatos, bolsos, bisutería...  Es algo personal, mejor no interferir.  El único artículo que podría salvarse son las joyas pero es conveniente haberse informado bien vía amigas de sus gustos.
    • Organizarle una velada por sorpresa.  Veamos, las sorpresas son agradables pero hay que asegurarse de que no va a tener otros planes y de que estará receptiva.  No cuesta nada dejarle caer un “esta noche me gustaría que hiciéramos algo especial”.  “¿Qué, qué?”, preguntará ella inquieta.  “Ah, sorpresa”.  Si reacciona feliz, fantástico, se pasará todo el día con expectativas (no vayáis a ser menos).  Pero si responde con mal humor, uy, mejor lo dejáis para otro momento.
    • Criticarla.  Ni siquiera críticas constructivas u os arriesgáis a conectar la bomba de relojería.  Si no os gusta la ropa que lleva o el peinado, calladitos.  A lo sumo, si su estilo está rozando lo ridículo, podéis jugar con la baza de la alabanza cruzada como, por ejemplo: “Me gusta tu suéter azúl, te resalta el bronceado”.  Y dad por seguro que se pondrá más el azúl que el de corolines fosforito.
    • Pretender  cambiarla.  Tirón de orejas para los que acostumbren a soltar frases como: “¿Por qué no te tiñes de rubio?  Me gustan más las rubias”.  No importa que vuestra mujer ideal sea rubia, alta y esbelta, vestida con trajes ajustados y tacones.  Si la mujer que está a vuestro lado dista bastante de esa fantasía, es vuestro problema, no el suyo.  Amadla por lo que es, adoradla por sus cualidades y hacédselo saber.  Es obligación del buen seductor subir la autoestima de su amada y una amada segura de sí misma es una gran amante, no lo dudes.
    • Acosar.  Seducir no es lo mismo que acosar.  Si ella os ha dejado claro que no está interesada y que cada uno por su camino, respetadla, hay más flores en el campo.
    • Ser grosero.  Parece evidente pero en las páginas de cybersexo y pornografía abunda tanta palebreja insultante que algunos hombres creen que llamar guarra a una mujer la pondrá caliente y a punto para el sexo instantáneo.  En un lupanar, tal vez, pero en el mundo real acabas de perder cualquier oportunidad.  La única excepción a esta norma sería que ya estuviera pactado de antemano que os gustan las palabras fuertes a la hora del triqui-traca.  Entonces, nada que objetar.



         
        sólo con confianza y mutuo acuerdo
        pueden ser buenas si ella da muestras de calentura




        frases seguras
        A pollazos te mataba”
        Te bajaba las bragas aquí y ahora”
        Tienes un culo como la bola del mundo”
        Te la metía hasta el fondo”
        ¡Dios, qué tetas!”
        Te follaba la boca”
        Te ponía a cuatro patas”
        Pero qué guarra eres”
        Toma, dale, toma, dale, dale...”

        Nena, la llevo todo el día dura pensando en ti”
        Ese cuerpo tiene dueño”
        Te dejo hacerme lo que quieras”
        Zas-zas y no voy a parar hasta que te vengas”
        Me corro con sólo mirarte” - susurrando
        ¡Ay, que te pillo!”
        ¡Guapa!” - si no la conoces.
        Pierdo el norte cuando te veo”
        ¿Sabes tan bien como hueles?”
        El tiempo se para cuando me besas”
        No sé qué me haces pero me tienes tonto por ti”
        Anoche soñé contigo...”
        ¿Y esa mirada picarona?”
        Me gustas mucho”

    3 comentarios:

    1. Al fin me puse al día con el blog.
      Interesante la guía que estas haciendo, no creo que vaya a ponerla en práctica, pero eso no le quita lo interesante.
      Espero que estés bien y pronto vuelvas.

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      1. Estoy bien ^^ Entretenida con los preparativos de las vacaciones pero es tradición que me tome una pausa por estas fechas. A lo mejor la pausa de este año es superior a las anteriores pero me vendrá bien para volver en septiembre con la creatividad en pleno auge.

        A ver si consigo adelantar un poco más de la guía, por lo menos.

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