jueves, 6 de febrero de 2014

Los piratas atacan de nuevo



Cada cierto tiempo, la piratería vuelve a nuestras pantallas.  Es un tema que nunca pasa de moda =P

En esta ocasión le tengo echado el ojo (o el parche, juju) a Black Sails   de la cadena Starz.  Lleva sólo dos capítulos de emisión en Estados Unidos y ya me atrevo a opinar.... Uy, sí, es que yo soy muy atrevida.  Hay que serlo cuando se tiene un personaje como Jezzabel Avery y creo que estoy en mi pleno derecho de juzgar obras ajenas cuando de piratas se trata.

Opinión general:
No está mal.  Nunca he sido muy aficionada a La Isla del Tesoro, que es un poco en lo que se basa la serie, pero gracias que le han dado un aire mucho más adulto y agresivo.  Rebosa testosterona, tal vez demasiada, y no se ahorran la sangre ni las bofetadas.

Opinión histórica:
Psee... flojea algo.  Me ha gustado el detalle de situar la acción en 1715, aunque en realidad fue en 1714, justo después de la Guerra de Sucesión Española, cuando las potencias europeas se lanzaron a una a perseguir la piratería.  Hasta esa fecha un poco la habían tolerado por conveniencia, incluso muchos monarcas expedían patentes de corso a sus capitanes de navío para robar los barcos españoles.  Pero con la paz mundial, la piratería se convirtió en un lastre que había que erradicar a toda costa.

Opinión documentalista:
Reconozco que si estoy viendo la serie es para llenarme los ojos de información gráfica que poder aplicar a mi cómic.  Lo dicho antes, no es históricamente fiable al 100%, comenzando por el vestuario.  Suelo pillar estos errores en las bragas.  Me explico... las bragas femeninas son un invento del siglo XX, derivan de los "pantalones" femeninos del siglo XIX (se ven en muchos cuadros de Toulose-Lautrec).  En el siglo XVIII y antes, las mujeres no llevaban nada.  ¡Nada!?  Ajá, como mucho una especie de tiras de cuero (taparrabos) para sujetar los paños durante la menstruación.  En el capítulo 2 (1ª temporada) se ve como Max, la prostituta francesa, se prepara la maleta e introduce unos preciosos culottes con puntillas de lo más futuristas.  En otras escenas, las prostitutas llevan modelitos impensables para la época pero si los productores son felices con los diseños de vestuario, por mi está bien.  Los fondos, en cambio, son de lo más inspiradores: el bullicio en el puerto, el prostíbulo, los paisajes...  Ñam ñam!!

Opinión feminista:  
Siempre que veo una serie de éstas tiemblo de emoción por si me encontraré una versión de mi Jezzabel en carne y huesos (y pechos), también está el temor de encontrarme con un personaje femenino que le haga sombra.  Hasta ahora es única y me llena un poquito de orgullo.  Las mujeres de Black Sails intentan estar bien representadas y eso se agradece.  Bien por el esfuerzo pero me temo que el resultado es algo pobre.  La única que se salva es Anne Bonny, a la que han hecho verdadero honor, por lo menos en el primer golpe de vista.  O sea, tú la ves, así con sus pistolas, su sombrero caído, su voz grave... y te corres... O sea, que sales corriendo, quiero decir, juju.  Pero no deja de ser una simple guardaespaldas a la que tomar sugerentes planos (está para comérsela) pero sin mayor peso en la trama.  Te la crees porque aparece como mucho en dos o tres planos y nunca más de tres segundos cada uno pero no se profundiza en ella.  



Sí se profundiza, en cambio, en la madame del prostíbulo, que es una especie de mujer de negocios con principal fuente de ingresos en el contrabando.  A Eleanor, y sintiéndolo mucho, no te la crees.  Los guionistas le escribieron un par de frases chulescas en el primer capítulo con la intención de que dijéramos ¡olé la tía! pero es que no te la crees.  Es demasiado mona, demasiado joven, demasiado educada y demasiado todo para llevar ella sola el negocio de papá.  Físicamente me encanta porque pienso que mi Anne Marie sería tal cual con unos años más, igualita.  Pero es que Anne tiene a una mujer increíble detrás y Eleanor tiene a lo sumo un criado negro muy sabio pero que no infunde respeto entre la escoria de sus clientes.

Otra mujer de peso en la serie es Max.  Preciosa, con un seductor acento y tan descarada y oportunista como debiera ser una mujer de su profesión rodeada de piratas.  Tampoco te la crees.  Y me gusta bastante pero le falta una buena dosis de malicia para ser una protagonista de esas que hacen historia.  Hablando de Max, no podemos olvidar uno de los reclamos publicitarios que utiliza la serie para atraer espectadores: la relación lésbica (o sea escenas de cama) entre Max y Eleanor.  Ya sabéis lo que diré a continuación... Efectivamente, no te lo crees, jajaja.  En el primer capítulo pensé: qué bien, un calentón, qué monas.  En el segundo me entró la risa:  ¿amor entre esas dos?  Algo pasó entre el primer y segundo capítulo que no me enteré.


Resumiendo, serie con buena voluntad y ganas de hacerlo bien pero cojea en muchos aspectos.  Aún así seguiré viéndola porque la ambientación merece la pena y los actores y actrices están muy buenos ^^




PD: Pues nada, aquí tampoco he encontrado una mujer pirata que rivalice con Jezzabel Avery.  Me queda el consuelo de que no hay indicios de otra Carmen Bocanegra (Piratas- 2011- de Telecinco).  Aquello sí que era un insulto en mayúsculas a la mujer pirata, de hecho era un insulto a toda mujer independiente, antigua o moderna, que haya habitado en el planeta.

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3 comentarios:

  1. Buena recomendación, ya la estoy viendo.

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    1. Y en el tercer capítulo acaban de rematar el drama, juju. Hay una miradita que le ha echado Anne Bonny a Max, al final del capítulo, que promete mucho. Hasta ahora Anne se ha limitado a las miraditas, unas miraditas increíbles que me ponen burra, pero estoy esperando a que realmente su personaje se lance y revolucione el género pirata.

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    2. Hoy veo el tercer capítulo, lo prometo. Pero dejame descubrir esas miradas (prefiero verlas y no buscarlas porque me lo han dicho) ;)

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