martes, 4 de marzo de 2014

Manual del Buen Casanova (15)




Vulva y clítoris.
       Los pongo en el mismo apartado para que toméis conciencia que uno no puede ser sin el otro.  Es un error frecuente masculino el de ir directo a por el clítoris saltándose el emboltorio.  Imagino que se trata de un problema de empatía.  Ellos consideran más excitante que la chica no se ande con rodeos, que deje los testículos tranquilos (las hay muy patosas, ¿verdad?) y vaya a por el glande.  Interpretan que el clítoris es como su glande y ¡ñasca!, al ataque.  Entre mujeres, en cambio, no se aborda el clítoris tan de sopetón.  Es un órgano muy sensible y, si no se estimula correctamente, resulta hasta incómodo y doloroso que lo toquen.  Por eso vamos a acercarnos poquito a poco.  Adelante música de La Pantera Rosa.
    Siguiendo con el juego de caricias y besos que estaremos prodigándole por todo el cuerpo, vamos a dirigirnos a la parte interna de sus muslos abriéndole despacio las piernas ♩♬♭♫ … Conquistamos las ingles con la lengua mientras con la mejilla acariciamos suavemente la vulva.  A eso se le llama hacer las debidas presentaciones.  Besos en los labios externos, la parte mullida y carnosa… A mí se me está abriendo el apetito, no sé a vosotros-as, ejem, podemos mordisquear y jugar a presionar con la boca, además de chupar, pero sin prisa todavía.  Ahora vamos a despertar al durmiente, exhalaremos aire caliente, soplar no porque no le gusta el frío y se escondería.  Toquecitos con la lengua o con el dedo.  Arriba… arriba… ya lo tenemos.  La piel de los labios menores es muy frágil así que esperaremos a que esté lubricada antes de tocarla con los dedos, la lengua es siempre bien recibida.  Nada de dientes en esa zona y las uñas bien cortadas y limadas, no queremos hacerle un corte sin querer.
    ¿Cómo seguimos?  Podemos seguir así todo el rato o buscar una atención más directa hacia el clítoris.  El clítoris es una de las asignaturas donde los hombres tienen más dudas y la que temen más.  Es comprensible ya que las posibilidades de darle placer son amplias y dependen también de una mujer a otra.  Que hayáis adquirido una técnica envidiable con una mujer no significa que le vaya a gustar a otra.  ¡Ah, pequeños!  No dije que sería fácil llegar a la gloria.  El mejor don que puede tener un buen amante es su capacidad de improvisar, adaptarse a la persona y ser creativo.  Pero también se pueden “estudiar” tres o cuatro técnicas y aplicarlas según el caso.

    Algunos ejemplos de asalto clitoriano.

  1. Lengua brava.  Imaginaos vuestra lengua como un cowboy o una cowgirl y el clítoris como un becerro que ha salido a la fuga.  ¡Arri! ¡A por él! Lanzarle el lazo, enroscaros a su alrededor, un par de latigazos, chas, chas.  Atosigarlo sin piedad, no bajéis el ritmo.  Corre, más deprisa, hay que dejarlo agotado cueste lo que cueste.
  2. Vals.  Lento y suave, ahora a la derecha, ahora a la izquierda, una vuelta… Y un, dos, tres, y un, dos, tres… Ya tenéis el ritmo.  Así, muy bien.  Preferible con lengua pero vale un dedo mojado.
  3. Llaman a la puerta.  Dad golpecitos con dos dedos.  Toc-toc, toc-toc…  Eso la excitará mucho aunque para llegar al orgasmo hará falta algo más.
  4. La mano mágica.  Ojito porque esta técnica no la toleran muchas mujeres.  Con la mano plana y bien lubricada vamos a frotar el clítoris y la vulva, primero despacio hasta aumentar a un ritmo vertiginoso.
  5. Remolino.  Variante de la Mano Mágica.  Apoyamos la mano plana o unos pocos dedos sobre el clítoris, presionamos y removemos sin llegar a levantar la mano.  No se trata de frotar.    
  6. Glotón.  ¡A comerlo todo!  La lengua se mueve ansiosa por todas partes, dentro fuera, también valen los chupetones (sin pasarse).
  7. Psicosis.  Llamado también Ducha Asesina.  Duchándonos con nuestra pareja, aplicamos el teléfono de la ducha a un palmo de su clítoris o un poco más cerca si el chorro es fuerte.  El efecto es inmediato.
  8. Chucky.  Siguiendo con el terror pero en esta ocasión atacaremos con juguetes vibradores.  Hay cientos de traviesos con los que experimentar.
  9. La señorita.  Con la lengua de puntillas daremos toquecitos espaciados al clítoris para luego apretar con un poco más de fuerza.  Se puede torturar también el pequeño agujero de la uretra.
  10. Dedo intruso.  Trabajamos con la lengua el clítoris mientras con el dedo jugamos cerca de la vagina o dentro.  Esta técnica puede proporcionar orgasmos muy intensos.


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